jueves, 1 de enero de 2015

El país de tus padre ya no existe.

Calle San Juan Carora, Lara
Ayer estando reunido con mi familia para la cena de fin de año pude escuchar infinidad de anécdotas muy divertidas (y perturbadoras) que me hicieron notar un hecho que salta a la vista, pero que párese pasar desapercibido en nuestra cotidianidad, el país de mis padres ya no existe.

Ya había dicho en otra entrada que un país esta echo de sus habitantes y bueno esa analogía también aplica para los habitantes. Una persona esta echa de sus costumbres, tradiciones y creencias y bueno ya no creemos ni acostumbramos lo que hace 20 años. La sociedad avanza, transmuta y se reinventa, esto es un hecho axiomático e indetenible que para bien o para mal cambia el concepto de lo que somos como sociedad y como individuos.

Quizás la historia que màs me impresiono vino de mis padres que se reían recordando jornadas de
estudio con sus amigos de la secundaria, nada fuera de lo común en estos días pero con una ligera diferencia, según ellos se acostumbraba estudiar hasta altas hora de la noche en plazas públicas. Si, toda una locura ¿no? pues al parecer no lo era, incluso existía lo que se llamaba la silla de estudiante una especie de silla playera plegable pero con una pequeña superficie para apoyar cuadernos y libros a modo de pupitre.
Diagrama de la silla echo en una servilleta

Sea esta historia cierta o solo desvarìos de borracho es bastante surrealista. Hoy en día la sola idea de un grupo de muchachos de camisa azul estudiando en una plaza a media noche párese algo sacado de un poema de Breton.

Y es a esto precisamente a lo que me refiero cuando digo que ese país ya no existe. A los jóvenes nos parecen impensables ciertas cosas que eran un axioma hace 30 años y los viejos ven con horror ciertas conductas sin las cuales nosotros no podríamos vivir.

En fin habiendo pasado la época del año donde estamos màs juntos, quería resaltar estas diferencias que extrañamente nos unen en lugar de separarnos. Yo vivo en una ciudad peculiar donde el pasado y el presente se superponen y la vida tiene un ritmo màs tranquilo. Esto pone en perspectiva muchas cosas y hace que puedas apreciar los problemas de la vida de forma digamos atemporal.

Puede parecerte que tus hijos o tus padres carecen completamente de sentido común pero lo cierto es que no, tan solo tienen un sentido común distinto al tuyo forjado en una sociedad muy diferente a la que te crió, así que la próxima vez que pelees con tus padres o hijos por algo en lo que "obviamente " están equivocados recuerda, no hay verdades absolutas, la sabiduría de tiempos pasados evita que repitamos errores y solo la creatividad juvenil del futuro permite que pongamos un pie delante del otro y avancemos.

Te deseo un feliz año 2015.